Primer sueño lúcido / Fin de mis pesadillas

“De razones vive el hombre, de sueños sobrevive” decía Unamuno; y eso es precisamente lo que llevaba haciendo durante varias noches en los sueños, intentar sobrevivir.

Desde que empezó el confinamiento no había hecho más que soñar pesadillas: catástrofes naturales, guerras, infecciones zombies, invasiones alienígenas… y propuse crearme un diario onírico para intentar tomar consciencia dentro de los sueños y poder moldearlos a mi antojo.

Pasó una semana y no obtuve resultados, entonces, me informé sobre posibles maneras de despertar la consciencia dentro del sueño: mirándome las manos, intentando palparme la palma de la mano, fijándome en números varias veces seguidas, intentando leer y memorizar frases… y decidí practicarlas durante los próximos sueños.

En este sueño, en concreto, me encontraba escapando de una invasión zombie causada por el Coronavirus en una calle al aire libre en una ciudad que era mezcla de mi ciudad y de mi pueblo mientras corría desesperado junto a mi familia hacia la salvación. De pronto, nos rodean los zombies por todas las direcciones impidiendo una vía de escape y aumentando la adrenalina hasta niveles estratosféricos fruto de la desesperación, pero, en ese mismo instante y sin venir a cuento, mi tía me pregunta ¿qué hora es? y al observar los números del reloj que llevaba en la muñeca dos veces seguidas y al ver que los números habían variado de un momento a otro mi consciencia despertó.

En el momento en el que me di cuenta de que estaba viviendo un sueño lúcido y de que en mis manos estaba el hecho de transformar la pesadilla, decidí hacerlo. Me apetecía volar y comencé a elevarme, tenía una sensación entre vértigo y poder e ilusión y seguí elevándome hasta salir del planeta y observarlo desde fuera mientras volaba alrededor de él, podía ver la parte que permanecía de noche, todas las luces de las ciudades y la parte que permanecía de día, toda su vegetación, era una sensación de absoluta paz, hasta que decidí lanzar una especie de rayos que sanaban a todos los contagiados terminando con la infección zombie, la pesadilla había terminado.

Más tarde me encontré consciente en la casa familiar del pueblo y se encontraba mi tío, recientemente fallecido, con el que pude tener una conversación que me ha ayudado mucho a sanar y a avanzar en parte del duelo que estoy viviendo. Desde ese día, no he vuelto a tener más pesadillas.

1 Comentario

  1. joseantonio 23 abril 2020 at 07:56

    Buenisimo @fenix , me encantó tu relato. Si te apetece nos puedes contar la conversación con tu tio me resulta muy interesante . Si tienes más sueños seguidos ya que esté es tu primero me gustaría conocerlos, te sigo!

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