Purpurina, una casa, un hombre, un perro con abrigo y una señora.
Aunque ya he vivido varias experiencias extrañas en mis sueños a lo largo de mi vida como premoniciones, sentir que tenía una cuerda atada a la tripa de la que alguien (o algo) tiraba muy fuerte o la certeza de que en mis sueños las personas que aparecían eran otras haciéndose pasar por el personaje que yo estaba viendo, en estos últimos meses he vivido algo que para mi ha ido más allá. Se trata de ”sueños” en los que no estoy soñando pero no siento del todo que este ahí, aunque vea mi cuarto desde la posición en la que duermo con normalidad y yo sepa que soy yo. En el primero, tumbada, abrí los ojos y vi a una criatura que prefiero no describir flotando al fondo de mi cuarto lanzándome algo que solo sabría comparar con la purpurina. No sentí miedo ni sorpresa (cosa que una vez totalmente consciente me extrañó), simplemente la vi y giré mi cabeza hacia mi derecha para ver como mi pared entera había desaparecido formando una ventana hacia un descampado con una casa y todo estaba en llamas, llamas tan vivas que incluso rozaban mis sábanas. Los días siguientes intenté reprimir todo esto cuanto pude hasta que unas semanas más tarde me llamó una amiga para contarme que el primer piso de su casa había ardido. Yo no le conté nada pero en cuanto la colgué me puse a llorar de forma incontrolable, creo que por una mezcla de culpabilidad por no haberla avisado (no sé como iba a hacerlo si ni sabía de quien era la casa) y por no saber ni como tomarme lo que había ”soñado”.
La siguiente experiencia de este tipo me ocurrió de la misma manera, la misma sensación de mi misma, en mi cama y en mi cuarto, pero esta vez con los ojos cerrados yo estaba hablando con un hombre, este me decía que si era yo la que le había devuelto el abrigo a su perro. Ahora escribiéndolo me suena absurdo, pero en ese momento yo conocía al hombre y él a mi, incluso noté en su tono de voz que quería desembarazarse de la conversación y solo quería que le contestara para irse. No recuerdo que le contesté pero él dijo ”¿Sí? Pues ya está” y aunque yo intenté que se quedara, se fue. Cuando supe que se había ido abrí los ojos y vi a una señora mayor sentada en la silla de mi cuarto, con la cara descompuesta (no sé por qué) en camisón, con el pelo corto blanco todo sudado y que, en cuanto ella vio que yo estaba despierta, se abalanzó sobre mi en un intento (creo) de atacarme, pero me incorporé rápido y al estar sentada me di cuenta de que ella estaba haciendo aspavientos sobre mi pero no podía tocarme. Cogí el móvil para pedir ayuda y entonces desperté. Soy consciente de que esta señora estaba alimentándose de mi energía y pensaría que no podía verla, ya que correspondemos a ”planos” diferentes, así que reaccionaría de esta manera más que nada por el susto o la sorpresa y tampoco sería justo tacharla de ”mala”, pero yo también me lleve un sobresalto importante.
Me dan angustia estas situaciones porque no sé definirlas, sé que no estoy soñando pero tampoco estoy despierta y sé también que lo que veo es real en sentido de que existe… es una sensación que no sé explicar como cuando, como he dicho al principio, en mis sueños (en los que sí sé que estoy soñando) sé diferenciar quien es real pero se está haciendo pasar (físicamente) por alguien que yo conozco y quien ”forma parte” de ese sueño. No sé, quizá para las personas que sí están experimentadas en el mundo de los sueños esto les puede parecer totalmente normal pero para mi es un poco traumático, aunque estoy orgullosa de que al menos ya me reconozco a mi misma que lo que me pasa no son invenciones ni imaginaciones mías e intento afrontarlo de una manera más calmada en vez de meterme en la cama paranoica día sí día no.
Espero aprender más de estas experiencias y comprender su propósito en mi vida pronto. ¡Al menos intento pensar, para ponerle un poco de humor, que un perro ha recuperado su abrigo!