Para muchos autores la parálisis del sueño se trata de un síntoma o imposibilidad para moverse y hablar cuando las personas se despiertan y pasan del sueño al estado de vigilia. Es un episodio muy común que puede generar cierta angustia a los soñantes.
Durante la parálisis de sueño el cerebro y el cuerpo pueden tener una descoordinación por cierto tiempo, por lo que ocasiona en esos casos se recupere primero la consciencia y luego la movilidad del cuerpo. En ese orden de ideas, la parálisis de sueño es un despertar que no se produce por completo y entonces, aparece una transición entre el sueño y la vigilia.
¿Por qué sucede para parálisis del sueño?
En la fase del sueño llamada REM o durante el sueño más profundo, la corteza cerebral tiene una gran activación y se presenta una flaccidez o atonía de todos los músculos. Pero, en ciertos momentos no se presentan estas características fisiológicas del sueño profundo.
Es cuando la persona se encuentra entre el sueño REM y NO REM (Entre el sueño profundo y la vigilia) y se presenta el momento de la parálisis del sueño, ya que conscientemente las personas están despiertas pero tienen una sensación de parálisis de sus músculos involuntaria, exceptuando a los de los ojos y del diafragma de la respiración. Aunque también se paraliza la faringe y el habla.
Este trastorno del sueño tiene episodios de distinta duración, pero aunque son variables suelen ser cortos, generalmente entre los 20 segundos y los dos minutos. Luego, de ese corto tiempo la parálisis se expide espontáneamente y hay que aclarar que no genera ninguna consecuencia. Al presentarse episodios con dichas características funcionales largas, no es parálisis de sueño.
Los especialistas han indicado que las personas que se mantengan ante la privación del sueño de manera continuada o crónica, pueden desarrollar parálisis del sueño, en algún momento.
Una gran oportunidad
También es una gran oportunidad cuando aparece para realizar salidas extracorpóreas y viajes astrales ya que nuestro cuerpo viene de la máxima relajación y al permanecer inmóvil es cuando podemos aprovechar para sentir al máximo las conocidas vibraciones previas a una salida. También relajarse y tranquilizarse es la mejor opción para que el cuerpo físico recupere la normalidad y el control sobre él.
