La caída de la torre
Me encontraba con alguien que representaba ser mi pareja en el sueño (Desconocido para mí, nada de la vida real) en el bosque, un bosque con mucha vegetación… Grandes plantas salvajes con grandes pinchos intentaban cerrarme el paso a un pequeño claro al que finalmente accedí.
En ese claro, intentaba atrapar a una arañita con mis manos, pero no podía, se escapaba siempre. También recuerdo que, sobre una roca vertical, había una cabeza humana de madera, de la cuál fumaba en honor a la persona fallecida que representaba.
Desde el bosque, se divisaban unos edificios antiguos sobre un acantilado, entre los cuales destacaba una torre muy muy alta. Mi pareja me decía que esa torre la había construido su madre, y se había derrumbado con ella dentro, ya que ella no quiso dejarla y se había aferrado a ella hasta el final.
De repente, estábamos en la torre, como si tuviéramos la oportunidad de cambiar el pasado. Subíamos arriba del todo de la torre y encontrábamos a su madre, una mujer ataviada de ropajes de otra época. Estaba poniendo unas monedas antiguas en unos cuencos llenos de agua, ritual premonitorio que le desvelaría que las torres iban a caer. La torre, que era muuuuuuuuy alta, empezó a temblar.
Yo desaparecí un momento, y al volver encontré a mi pareja intentando convencer a su madre para que salieran juntos, pero era imposible convencerla…
Ella me buscaba, la encontré atada a una cuerda en lo alto de la torre y le dije: Si tú te matas, tu hijo también, cómo ya pasó en el pasado …. Esas palabras la hicieron reaccionar, lo recordó todo.
Nos dispusimos a bajar de la torre, que no había dejado de temblar. Ahora también nos acompañaba una chica, desconocida también para mí, y encaramos las interminables escaleras de caracol que nos separaban de la salida.
Cuando ya habíamos descendido un buen trecho, la torre empezó a agitarse más violentamente…. Trozos de la pared se desplomaban a nuestro lado y parecía que no podríamos salir jamás. Un fuerte instinto de supervivencia se apoderó de mí y mientras aceleraba el paso grité:
- ¡¡¡¡Corred, corred!!!!
Mi pareja me detuvo:
- No puedes correr. Aunque sea lo que te diga tu instinto lo único que conseguirás es precipitar la torre con el ajetreo y, entonces, sí que no lo conseguiremos. Aunque sea lo más difícil, lo que hay que hacer es bajar cuidadosamente, poquito a poco, para que la torre no se desplome.
Aunque mi instinto me decía lo contrario entendí su razonamiento. Asentí y bajamos todos muy sigilosamente, en contraste con la torre, que se movía agresivamente…. y así, conseguimos salir.