
La primera experiencia que recuerdo de viajes astrales ocurrió inesperadamente, fue algo que yo no buscaba ni había odio hablar de ello antes. Yo tenía 23 años y hacía un año de la muerte de mi padre, creo recordar que ocurrió en el aniversario de su muerte.
Como todas las noches me acosté en mi cama, sin hacer ningún ritual ni cambio en mi rutina, nada que pudiera hacer pensar que sirviese para tal acontecimiento. Me acosté tal y como lo había hecho siempre desde que tengo consciencia de mi mismo. No recuerdo bien la hora que sería, me da la sensación que el mundo de los sueños no existe el tiempo. Estaba profundamente dormido y lo primero que recuerdo de esa experiencia es a sentir mi cuerpo ligero, jamás había tenido esa sensación, era tan ligero que apenas los sentía, como si no tuviese cuerpo. Era consciente de que era yo, pero esa ligereza y sutilidad de mi ser era completamente nueva para mí, una sensación realmente extraña.
Poco a poco comencé a reconocer el espacio donde me encontraba, era mi propia habitación, normal, estaba durmiendo en mi cama. Pero la sensación del lugar era diferente, como si estuviese en un lugar desconocido. No se cuanto tiempo pasaría (ya os he dicho, que no se siente el tiempo en este plano) hasta que me di cuenta que estaba a una altura mayor de lo normal, por encima del nivel de mi cama, el techo estaba más cerca y los muebles más bajos. Fue ahí donde empecé a tomar consciencia de lo que me estaba ocurriendo, entonces fui girando mi cabeza para mira alrededor de mi cuarto y observar lo que ocurría. Intenté incorporarme, creo que lo hice, pero la sensación de mover mi cuerpo no la tenía. Al girarme y moverme por mi cuarto me sorprendió verme a mí mismo en la cama. ¡Era yo!!!! Estaba acostado en la cama durmiendo placenteramente, hasta podía escuchar el sonido de mi propia respiración. En ese momento comencé a estremecerme y a invadirme una sensación de pánico, no entendía que estaba sucediendo y comencé a tener miedo, recuerdo que pensé que podría ser que estuviera muerto, era lógico si me veía a mí mismo, lo extraños era el sonido de mi respiración, así que deseché esa idea. Así que estaba más confuso todavía.
De repente sentí una mano en mi hombro y una voz que me decía “no te preocupes, la primera vez es confuso, ya te acostumbraras”. ¡Era la voz de mi padre! Lo sé. En ese momento me desperté.
Que suerte que estaba tu padre ahí para ayudarte a volver